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El artículo 149 del Código de Procedimiento Civil
Por Jottin Cury

El vigente artículo 149 de nuestro Código de Procedimiento Civil modificado por la Ley No. 845 del 15 de julio del 1978, siembra dudas en el ánimo de los técnicos. Dice así: “Articulo 149. Si el demandado no comparece en la forma indicada por la ley o si el abogado constituido no se presenta el día indicado para la vista de la causa se pronunciara el defecto. Párrafo. Si el día fijado para la audiencia el demandado no concluye sobre el fondo y se limita a proponer una excepción o a solicitar una medida de instrucción cualquiera, el juez falla con arreglo a lo que se prevé en las disposiciones procesales que rigen la materia”.

El precedente articulo es doblemente errático: a) No debió plantear la situación de la parte que ha comparecido en la instancia, esto es, que constituyo abogado, porque el defecto por falta de concluir, una de las preocupaciones fundamentales de la reforma, desapareció ya de los dominios del derecho judicial privado; y b) Su único párrafo es un ripio innecesario, toda vez que gran parte de la Ley No. 834, también del 15 de julio del 1978, reglamenta las situaciones originadas con ocasión de las excepciones y medidas de instrucción injertadas en el proceso.

Nuestro derecho procesal conoció hasta hace poco el defecto pro falta de comparecer y el defecto por falta de concluir. Para ambos defectos, la oposición de abría como una panacea en provecho de la parte condenada. El litigante malicioso, interesado en retardar la solución del progreso, incurría en uno u otro defecto, con lo que prolongaba la solución final de la contestación y acrecentaba los gastos de la instancia.

El defecto por falta de concluir siempre ha sido contemplado con justificada suspicacia. Luis Mittirolo eminente procesalista italiano escribía ya a comienzo del presente siglo que la legislación de su país privaba al demandado del recurso de oposición cuando era citado personalmente. Y es que, en verdad, resulta inconcebible que una persona que ha tenido conocimiento de la demanda por haber sido personalmente citada, pueda beneficiarse de la oposición, toda vez que en semejante ocurrencia lo normal es suponer que el defecto es el producto de un acto voluntario del demandado, completo de malicia o la negligencia.

Los franceses, por su decreto –ley del 30 de octubre del 1935, suprimieron el defecto por falta de concluir, despojando al demandado del derecho de recurrir en oposición. Su artículo 149, después de la modificación señalada, y antes de las grandes reformas legislativas del 1972, decía: “Si el día fijado para la audiencia el demandado no ha constituido abogado, y si el demandante lo requiere se pronunciara el defecto”. Huelga expresar que el demandado que no constituye abogado incurre en el defecto por falta de comparecer, el único que mereció la tención del legislador francés de 1935.

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